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“Sin derramamiento de sangre no se hace remisión (perdón de pecados)”. (Hebreos 9:22)

LA RELIGIÓN NO DA DERECHO AL CIELO

 Un hombre que a causa de su enfermedad se había visto impedido de proseguir sus negocios y su activa participación en la vida de su iglesia, tuvo tiempo de reflexionar acerca de su condición ante los ojos de Dios.
  Un amigo que vino a visitarle le dijo: —Más de una vez estuve a las puertas de la muerte y no puedo describirle la paz que experimenté ante la perspectiva de encontrarme con Dios, ya que confío simplemente en la sangre de Cristo como único título de justificación.
  El enfermo le confesó que había pensado mucho en esas cosas y agregó: —Me doy cuenta de que no fui bastante celoso en lo tocante a la religión para ser capaz de regocijarme por el futuro como lo hace usted.
 —La religión no da derecho al cielo —replicó el creyente—. Nunca dio a nadie la paz con Dios ni un titulo para presentarse ante El sin culpas. Sólo la sangre de Cristo tiene esa virtud.
 El enfermo quedó confundido, pues acostumbraba pensar que la religión era la mejor cosa del mundo y que, cuando la gente hablaba de «conversión» y «salvación», expresaba simplemente a su manera o según su creencia la misma cosa que él llamaba «religión». Al ver su perplejidad, su amigo propuso leerle unos pasajes de la Escritura y eligió los que describen la pascua que los israelitas celebraron antes de salir de Egipto. Debían sacrificar un cordero y poner su sangre sobre los postes de la puerta. Esta sangre era la señal que debía impedir que el primogénito de la casa muriera como iban a morir los de los egipcios en esa memorable noche. —Fue la sangre —comentó el creyente—, y sólo ella la que brindó la salvación a los que estaban en la casa; era una figura de la sangre que el Cordero de Dios derramó para salvarnos...
 "HAY en la palabra “sangre” un extraño poder, y su sola presencia siempre afecta. Un corazón sensible no puede siquiera ver sangrar a un gorrión y, a menos que esté acostumbrado a ello, se aparta con horror del que mata a un animal. En cuanto a la sangre humana, es ella cosa muy sagrada. El que la derrama llevado por la ira, comete asesinato; y el que la derrama en las guerras, comete espantoso crimen. ¿Se debe este sentimiento al hecho de que la sangre es la vida y su derramamiento es señal de muerte? Nosotros creemos que si. Pero cuando nos levantamos a contemplar la sangre del Hijo de Dios, nuestro espanto se acrecienta y nos estremecemos al pensar en el crimen del pecado y en el terrible castigo que soportó El que los expió. La sangre es siempre preciosa; pero es inapreciable cuando procede de las venas de Emanuel. La sangre de Jesús sella el pacto de la gracia y lo confirma para siempre. Los pactos de la antigüedad se hacían por medio de sacrificios y el pacto eterno fue ratificado de la misma manera. Oh qué gozo nos produce el ser salvos sobre el seguro fundamento de los contratos divinos, que no pueden dejar de ser cumplidos! La salvación por las obras de la Ley (o la religión) es una frágil y quebrada embarcación cuyo desastre es seguro; pero la nave del pacto no teme las tormentas, porque la sangre la asegura completamente. La sangre de Jesús hizo válido su testamento. Los testamentos no valen nada hasta que mueren los testadores. En este sentido, la lanza del soldado (que eligiendo la costilla traspasó el corazón de Jesús) es una bendita ayuda a la fe, pues prueba que nuestro Señor murió realmente, (y no quedó nada en El, pues dice que: "al instante mano sangre y agua..." lo dio todo mi Señor). Sobre este asunto no puede haber duda alguna y podemos intrépidamente apropiarnos las herencias que él dejó a los suyos. ¡Felices los que ven asegurados sus títulos a las bendiciones celestiales por un Salvador que muere! Pero, ¿no tiene esta sangre alguna palabra para nosotros? ¿No nos está pidiendo que nos santifiquemos para Aquel por quien hemos sido redimidos? ¿No nos llama a novedad de vida y nos mueve a consagrarnos completamente al Señor? Oh, que el poder de la sangre sea conocido y sentido en nosotros en este mismo momento!.- (Selecciona y adaptado de Lecturas Vespertinas de Spurgeon - Noviembre 6).-
 Tomar otros caminos de ritos y buenas obras con mucha moralidad es hacer infructuosa la Sangre del Hijo de Dios, como si dijera: "no te necesito Señor, para mi tu moriste en vano...". Dios nos llene de fe, en especial a los que creemos que muchas veces nos apoyamos en los trabajos y obra que hemos hecho... No Señor, nada soy y nada merezco y si algo hice, no hice mas que lo que tenía que hacer, pero para ser salvo será por gracia o no lo soy, solo ha de ser por esa Sangre derramada en la cruz por mi Redención... Aleluya...!!!.

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-



Capítulo 2


Salvos por gracia  


Ef.2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,  
Ef.2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,  
Ef.2:3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.  
Ef.2:4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,  
Ef.2:5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),  
Ef.2:6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  
Ef.2:7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.  
Ef.2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;  
Ef.2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.  
Ef.2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.  


Reconciliación por medio de la cruz  


Ef.2:11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.  
Ef.2:12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.  
Ef.2:13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.  
Ef.2:14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,  
Ef.2:15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,  
Ef.2:16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.  
Ef.2:17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;
Ef.2:18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.  
Ef.2:19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,  
Ef.2:20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,  
Ef.2:21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;  
Ef.2:22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.  


Capítulo 6


Profecía contra los montes de Israel  


Ez.6:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:  
Ez.6:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos.  
Ez.6:3 Y dirás: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada, y destruiré vuestros lugares altos.  
Ez.6:4 Vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas; y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos.  
Ez.6:5 Y pondré los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y vuestros huesos esparciré en derredor de vuestros altares.  
Ez.6:6 Dondequiera que habitéis, serán desiertas las ciudades, y los lugares altos serán asolados, para que sean asolados y se hagan desiertos vuestros altares; y vuestros ídolos serán quebrados y acabarán, vuestras imágenes del sol serán destruidas, y vuestras obras serán deshechas.  
Ez.6:7 Y los muertos caerán en medio de vosotros; y sabréis que yo soy Jehová.  
Ez.6:8 Mas dejaré un resto, de modo que tengáis entre las naciones algunos que escapen de la espada, cuando seáis esparcidos por las tierras.  
Ez.6:9 Y los que de vosotros escaparen se acordarán de mí entre las naciones en las cuales serán cautivos; porque yo me quebranté a causa de su corazón fornicario que se apartó de mí, y a causa de sus ojos que fornicaron tras sus ídolos; y se avergonzarán de sí mismos, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones.  
Ez.6:10 Y sabrán que yo soy Jehová; no en vano dije que les había de hacer este mal.  
Ez.6:11 Así ha dicho Jehová el Señor: Palmotea con tus manos, y golpea con tu pie, y di: ¡Ay, por todas las grandes abominaciones de la casa de Israel! porque con espada y con hambre y con pestilencia caerán.  
Ez.6:12 El que esté lejos morirá de pestilencia, el que esté cerca caerá a espada, y el que quede y sea asediado morirá de hambre; así cumpliré en ellos mi enojo.  
Ez.6:13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos, en derredor de sus altares, sobre todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo árbol frondoso y debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron incienso a todos sus ídolos.  
Ez.6:14 Y extenderé mi mano contra ellos, y dondequiera que habiten haré la tierra más asolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y conocerán que yo soy Jehová.  


Capítulo 7


El fin viene  


Ez.7:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:  
Ez.7:2 Tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor a la tierra de Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de la tierra.  
Ez.7:3 Ahora será el fin sobre ti, y enviaré sobre ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti todas tus abominaciones.  
Ez.7:4 Y mi ojo no te perdonará, ni tendré misericordia; antes pondré sobre ti tus caminos, y en medio de ti estarán tus abominaciones; y sabréis que yo soy Jehová.  
Ez.7:5 Así ha dicho Jehová el Señor: Un mal, he aquí que viene un mal.  
Ez.7:6 Viene el fin, el fin viene; se ha despertado contra ti; he aquí que viene.  
Ez.7:7 La mañana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene, cercano está el día; día de tumulto, y no de alegría, sobre los montes.  
Ez.7:8 Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti tus abominaciones.  
Ez.7:9 Y mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; según tus caminos pondré sobre ti, y en medio de ti estarán tus abominaciones; y sabréis que yo Jehová soy el que castiga.  
Ez.7:10 He aquí el día, he aquí que viene; ha salido la mañana; ha florecido la vara, ha reverdecido la soberbia.  
Ez.7:11 La violencia se ha levantado en vara de maldad; ninguno quedará de ellos, ni de su multitud, ni uno de los suyos, ni habrá entre ellos quien se lamente.  
Ez.7:12 El tiempo ha venido, se acercó el día; el que compra, no se alegre, y el que vende, no llore, porque la ira está sobre toda la multitud.  
Ez.7:13 Porque el que vende no volverá a lo vendido, aunque queden vivos; porque la visión sobre toda la multitud no se revocará, y a causa de su iniquidad ninguno podrá amparar su vida.  
Ez.7:14 Tocarán trompeta, y prepararán todas las cosas, y no habrá quien vaya a la batalla; porque mi ira está sobre toda la multitud.  
Ez.7:15 De fuera espada, de dentro pestilencia y hambre; el que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad lo consumirá el hambre y la pestilencia.  
Ez.7:16 Y los que escapen de ellos huirán y estarán sobre los montes como palomas de los valles, gimiendo todos, cada uno por su iniquidad.  
Ez.7:17 Toda mano se debilitará, y toda rodilla será débil como el agua.  
Ez.7:18 Se ceñirán también de cilicio, y les cubrirá terror; en todo rostro habrá vergüenza, y todas sus cabezas estarán rapadas.  
Ez.7:19 Arrojarán su plata en las calles, y su oro será desechado; ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; no saciarán su alma, ni llenarán sus entrañas, porque ha sido tropiezo para su maldad.  
Ez.7:20 Por cuanto convirtieron la gloria de su ornamento en soberbia, e hicieron de ello las imágenes de sus abominables ídolos, por eso se lo convertí en cosa repugnante.  
Ez.7:21 En mano de extraños la entregué para ser saqueada, y será presa de los impíos de la tierra, y la profanarán.  
Ez.7:22 Y apartaré de ellos mi rostro, y será violado mi lugar secreto; pues entrarán en él invasores y lo profanarán.  
Ez.7:23 Haz una cadena, porque la tierra está llena de delitos de sangre, y la ciudad está llena de violencia.  
Ez.7:24 Traeré, por tanto, los más perversos de las naciones, los cuales poseerán las casas de ellos; y haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios serán profanados.  
Ez.7:25 Destrucción viene; y buscarán la paz, y no la habrá.  
Ez.7:26 Quebrantamiento vendrá sobre quebrantamiento, y habrá rumor sobre rumor; y buscarán respuesta del profeta, mas la ley se alejará del sacerdote, y de los ancianos el consejo.  
Ez.7:27 El rey se enlutará, y el príncipe se vestirá de tristeza, y las manos del pueblo de la tierra temblarán; según su camino haré con ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que yo soy Jehová.  


Capítulo 40


Jehová consuela a Sion  


Is.40:1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.  
Is.40:2 Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.  
Is.40:3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
Is.40:4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.  
Is.40:5 Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.
Is.40:6 Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.  
Is.40:7 La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.  
Is.40:8 Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
Is.40:9 Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!  
Is.40:10 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.
Is.40:11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.  


El incomparable Dios de Israel  


Is.40:12 ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?  
Is.40:13 ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?
Is.40:14 ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?  
Is.40:15 He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.  
Is.40:16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.  
Is.40:17 Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.  
Is.40:18 ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?  
Is.40:19 El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata.  
Is.40:20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.  
Is.40:21 ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?  
Is.40:22 El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.  
Is.40:23 El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.  
Is.40:24 Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca.  
Is.40:25 ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo.  
Is.40:26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio.  
Is.40:27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?  
Is.40:28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.  
Is.40:29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.  
Is.40:30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;  
Is.40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

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