“Ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados”. (Hechos 26:17-18).-
Una terrible, pero no irremediable condición
El texto de hoy describe la condición del hombre que no conoce a Dios. Primero, tiene los ojos cerrados, no puede ver quien cierra sus ojos voluntariamente o por discapacidad, hay casos que se atreven a desconfiar de que haya sol, luna o estrellas. El ser humano lejos de Dios está moral y espiritualmente ciego. Puede ser un gran pensador o escritor famoso, un poderoso razonador o sabio filósofo; puede haber obtenido o recibido los más preciados títulos de las universidades y de los gobiernos de este mundo como premios nobel; hasta puede tener la pretensión de juzgar las Sagradas Escrituras y discurrir acerca de la vida eterna y la naturaleza de Dios. Pero esas opiniones son sin valor alguno. El ser humano lejos de Dios, esta ciego y nadie quisiera dejarse conducir por un ciego. Sólo el Evangelio puede abrirle los ojos.
Luego dice el versículo que además de ciego está en tinieblas, tiene que volverse de las tinieblas a la luz. Así que, alrededor de él todo es pecado, corrupción, mentira, orgullo, vanidad y codicia. Le bastaría mirar alrededor de sí para convencerse de que “el mundo entero está bajo el maligno”.- Pero, para eso, le sería necesario tener los ojos abiertos. El hombre sin Dios es ciego, sin entendimiento en cuanto a su propio estado moral y en cuanto al mundo en que vive, por mas encuestas que se hagan para establecer indices de pobreza, laboral o comerciales, o tasas de crecimiento o envejecimiento poblacional, El ser humano, lejos de Dios esta ciego y a la vez rodeado de tinieblas. Y ahora agrega el versículo que se me indicó para hoy, que no es solo la ceguera, y la oscuridad, sino que también el ser humano lejos de Dios está bajo el poder de Satanás. Se cree libre y es un esclavo de vicios y pasiones desordenadas. Se imagina que puede hacer lo que quiere y no se da cuenta de que está vendido al pecado, atado de pies y manos y Satanás es quien le gobierna.
De semejante condición, ¿Que diré? ¿Quien se mete es esa oscuridad y arrebata esas criaturas al diablo?, personas ciegas, que transitan por lagos cenagosos, mas inmundos que los excrementos, todos sucios, de tal manera que no hay lavador que pueda lavar, con hediondez, que no hay perfume, crema o incienso que pueda quitar, desnudos, desconfiados, agresivos hacia todo el que se le acerca a ayudarles, ciegos, sordos y mudos para Dios... ¿Quien los amará así? ¿está el ser humano irremediablemente perdido? ¿Quién le devolverá la vista?: Respondo y afirmo con toda mi fe que: El poder DEL EVANGELIO de Dios. ¿Quién le hará volverse de las tinieblas a la luz?: Si... una vez mas afirmo: El Poder DEL EVANGELIO de Dios, Gloria a su Nombre Santo. ¿Quién le librará del poder de Satanás?: Vuelvo a afirmar que el Poder DEL EVANGELIO de Cristo, quien venció al diablo, al pecado y la muerte. ¿Cuál es el precio de semejante milagro de liberación?: para Dios, El mas grande precio que nadie pueda ofrecer jamás, el Don de su Hijo; para Cristo, Su sangre vertida, su propia Vida; Y para el pecador arrepentido, NADA. Solo basta creer, pero… eso si, que sea de todo corazón.
Miremos aquel ladrón crucificado al lado de Jesús... El se consideró a si mismo que estaba allí crucificado porque lo merecía, la densa oscuridad del abismo estaba frente a él, su corazón estaba tan cargado de pecado, tan negro como la misma noche que le rodeaba y era indistinguible en medio de ella, con los pies ya casi en el infierno y sostenido a la vida por sus brazos a la cruz, en esa posición tan incomoda, pudo dirigir una oración breve, una oración de un agonizante, "Acuérdate de mi..." y allí el EVANGELIO que salió de la propia boca del Redentor le dijo "Hoy estarás conmigo...", ya no en el sufrimiento, ya no en la muerte, "...en el paraíso...".- Un día le conoceremos a este ladrón, no sabemos su nombre, pero un día le conoceremos, tan blanco, tan brillante, tan santo, tan puro, tan semejante a Cristo, y ahora quizá nos preguntamos, ¿Que hizo? ¿Como fue esa transformación?... Y ahora respondemos, aunque vemos como a través de un espejo, que es El Poder del Redentor, que es el Poder del Evangelio Eterno, que es el Poder del amor de Dios... Aleluya, Gloria a su Santísimo Nombre, amen.-
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 7
Jesús sana al siervo de un centurión (Mt. 8.5-13)
Luc.7:1 Después que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaum.
Luc.7:2 Y el siervo de un centurión, a quien éste quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.
Luc.7:3 Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo.
Luc.7:4 Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto;
Luc.7:5 porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga.
Luc.7:6 Y Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo;
Luc.7:7 por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo será sano.
Luc.7:8 Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
Luc.7:9 Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
Luc.7:10 Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.
Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín
Luc.7:11 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud.
Luc.7:12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.
Luc.7:13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.
Luc.7:14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate.
Luc.7:15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.
Luc.7:16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo.
Luc.7:17 Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.
Capítulo 8
Gen.8:1 Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.
Gen.8:2 Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida.
Gen.8:3 Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días.
Gen.8:4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat.
Gen.8:5 Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.
Gen.8:6 Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho,
Gen.8:7 y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra.
Gen.8:8 Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra.
Gen.8:9 Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca.
Gen.8:10 Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca.
Gen.8:11 Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.
Gen.8:12 Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él.
Gen.8:13 Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca.
Gen.8:14 Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra.
Gen.8:15 Entonces habló Dios a Noé, diciendo:
Gen.8:16 Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.
Gen.8:17 Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra.
Gen.8:18 Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.
Gen.8:19 Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.
Gen.8:20 Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.
Gen.8:21 Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.
Gen.8:22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.
Capítulo 9
Pacto de Dios con Noé
Gen.9:1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.
Gen.9:2 El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.
Gen.9:3 Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo.
Gen.9:4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.
Gen.9:5 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.
Gen.9:6 El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.
Gen.9:7 Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.
Gen.9:8 Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo:
Gen.9:9 He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros;
Gen.9:10 y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.
Gen.9:11 Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.
Gen.9:12 Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos:
Gen.9:13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.
Gen.9:14 Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.
Gen.9:15 Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.
Gen.9:16 Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.
Gen.9:17 Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.
Embriaguez de Noé
Gen.9:18 Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán.
Gen.9:19 Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra.
Gen.9:20 Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña;
Gen.9:21 y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.
Gen.9:22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.
Gen.9:23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.
Gen.9:24 Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven,
Gen.9:25 y dijo:
Maldito sea Canaán;
Siervo de siervos será a sus hermanos.
Gen.9:26 Dijo más:
Bendito por Jehová mi Dios sea Sem,
Y sea Canaán su siervo.
Gen.9:27 Engrandezca Dios a Jafet,
Y habite en las tiendas de Sem,
Y sea Canaán su siervo.
Gen.9:28 Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.
Gen.9:29 Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.
Capítulo 10
Los descendientes de los hijos de Noé (1 Cr. 1.5-23)
Gen.10:1 Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes nacieron hijos después del diluvio.
Gen.10:2 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras.
Gen.10:3 Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma.
Gen.10:4 Los hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim.
Gen.10:5 De éstos se poblaron las costas, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones.
Gen.10:6 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán.
Gen.10:7 Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán.
Gen.10:8 Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.
Gen.10:9 Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová.
Gen.10:10 Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.
Gen.10:11 De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala,
Gen.10:12 y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande.
Gen.10:13 Mizraim engendró a Ludim, a Anamim, a Lehabim, a Naftuhim,
Gen.10:14 a Patrusim, a Casluhim, de donde salieron los filisteos, y a Caftorim.
Gen.10:15 Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, a Het,
Gen.10:16 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo,
Gen.10:17 al heveo, al araceo, al sineo,
Gen.10:18 al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y después se dispersaron las familias de los cananeos.
Gen.10:19 Y fue el territorio de los cananeos desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.
Gen.10:20 Estos son los hijos de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.
Gen.10:21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet.
Gen.10:22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.
Gen.10:23 Y los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas.
Gen.10:24 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.
Gen.10:25 Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg, porque en sus días fue repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán.
Gen.10:26 Y Joctán engendró a Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera,
Gen.10:27 Adoram, Uzal, Dicla,
Gen.10:28 Obal, Abimael, Seba,
Gen.10:29 Ofir, Havila y Jobab; todos estos fueron hijos de Joctán.
Gen.10:30 Y la tierra en que habitaron fue desde Mesa en dirección de Sefar, hasta la región montañosa del oriente.
Gen.10:31 Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.
Gen.10:32 Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio.
Oración vespertina de confianza en Dios
Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David.
Sal.4:1 Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia.
Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar;
Ten misericordia de mí, y oye mi oración.
Sal.4:2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia,
Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah
Sal.4:3 Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí;
Jehová oirá cuando yo a él clamare.
Sal.4:4 Temblad, y no pequéis;
Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah
Sal.4:5 Ofreced sacrificios de justicia,
Y confiad en Jehová.
Sal.4:6 Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien?
Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
Sal.4:7 Tú diste alegría a mi corazón
Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.
Sal.4:8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.

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