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“Quisiéramos ver a Jesús”. (Juan 12:21).-

Ver sólo a Jesús

 Se cuenta que, cuando Leonardo da Vinci, el genial artista italiano del Renacimiento, pintaba su célebre fresco de “La Cena”, quiso que la persona del Señor Jesús dominara toda la composición y atrajera todas las miradas. En su cuadro, el pintor había colocado sobre la mesa una magnífica copa cincelada que le había costado tres semanas de trabajo. Cuando su obra maestra quedó expuesta a la vista del público, él notó que los visitantes se sentían atraídos ante todo por el brillo de la copa. Se acercaban para observarla de más cerca y alababan altamente al artista, diciendo: “¡Miren que notable ejecución! ¡Qué pintor es Leonardo da Vinci!” Una noche, Leonardo tomó su pincel y borró para siempre el dibujo de la copa cincelada: “Aquí —dijo él — nadie debe admirar otra cosa más que a Cristo”.
 En el capítulo 12 de la epístola a los Hebreos se nos exhorta a que “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús”. El preciso sentido del vocablo en este pasaje es el de desviar las miradas de otros objetos para fijarlos exclusivamente sobre uno solo. ¿Es así que corremos “la carrera que tenemos por delante”? “La lumbrera del cuerpo es el ojo —decía Jesús—: por tanto, cuando tu ojo sea sencillo, todo tu cuerpo también estará lleno de luz” (Lucas 11:34. V.M.). El ojo sencillo es el que mira a un solo objeto. Esta fue la feliz experiencia que pudieron hacer los tres discípulos —Pedro, Jacobo y Juan— en el monte de la transfiguración: “Cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo”. Cada persona es responsable ante Dios de recibir y aceptar la luz; es decir, la proclamación por medio Jesús de la Palabra de Dios. Rechazar a Jesús y a su mensaje, es vivir en perpetua oscuridad. ¡Que pueda ser ésta la meta de nuestra carrera, el de verle a El!.- Alcanzando la séptima de las bienaventuranzas: "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios".- Amen, si, Amen Señor Jesús... 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


El amor hacia los enemigos, y la regla de oro  (Mt. 5.38-48; 7.12)
Luc.6:27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen;
Luc.6:28 bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
Luc.6:29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.
Luc.6:30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.
Luc.6:31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.
Luc.6:32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.
Luc.6:33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo.
Luc.6:34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.
Luc.6:35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.
Luc.6:36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
El juzgar a los demás  (Mt. 7.1-5)
Luc.6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.
Luc.6:38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
Luc.6:39 Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?
Luc.6:40 El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.
Luc.6:41 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
Luc.6:42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.
Por sus frutos los conoceréis  (Mt. 7.15-20)
Luc.6:43 No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto.
Luc.6:44 Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.
Luc.6:45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.
Los dos cimientos  (Mt. 7.24-27)
Luc.6:46 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?
Luc.6:47 Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.
Luc.6:48 Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.
Luc.6:49 Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.  

Capítulo 6

La maldad de los hombres

Gen.6:1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
Gen.6:2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.
Gen.6:3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.
Gen.6:4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
Gen.6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Gen.6:6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.
Gen.6:7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.
Gen.6:8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
Noé construye el arca
Gen.6:9 Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.
Gen.6:10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet.
Gen.6:11 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.
Gen.6:12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.
Gen.6:13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.
Gen.6:14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.
Gen.6:15 Y de esta manera la harás: de trescientos codos  la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura.
Gen.6:16 Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo  de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.
Gen.6:17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.
Gen.6:18 Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.
Gen.6:19 Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán.
Gen.6:20 De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida.
Gen.6:21 Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos.
Gen.6:22 Y lo hizo así Noé;  hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.
Capítulo 7

El diluvio

Gen.7:1 Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.
Gen.7:2 De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.
Gen.7:3 También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra.
Gen.7:4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.
Gen.7:5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.
Gen.7:6 Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.
Gen.7:7 Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.
Gen.7:8 De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,
Gen.7:9 de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé.
Gen.7:10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
Gen.7:11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas,
Gen.7:12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
Gen.7:13 En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;
Gen.7:14 ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie.
Gen.7:15 Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida.
Gen.7:16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.
Gen.7:17 Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.
Gen.7:18 Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.
Gen.7:19 Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.
Gen.7:20 Quince codos  más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes.
Gen.7:21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre.
Gen.7:22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió.
Gen.7:23 Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca.
Gen.7:24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.

Capítulo 3

Oración matutina de confianza en Dios

Salmo de David, cuando huía de delante de Absalón su hijo.
Sal.3:1 ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!
            Muchos son los que se levantan contra mí.
Sal.3:2 Muchos son los que dicen de mí:
            No hay para él salvación en Dios. Selah
Sal.3:3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;
            Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Sal.3:4 Con mi voz clamé a Jehová,
            Y él me respondió desde su monte santo. Selah
Sal.3:5 Yo me acosté y dormí,
            Y desperté, porque Jehová me sustentaba.
Sal.3:6 No temeré a diez millares de gente,
            Que pusieren sitio contra mí.
Sal.3:7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío;
            Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla;
            Los dientes de los perversos quebrantaste.
Sal.3:8 La salvación es de Jehová;

            Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah

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