“Estas cosas os he escrito a vosotros que creáis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna”. (1 Juan 5:13).-
Saber o no saber
Se sabe o no se sabe. La incertidumbre es sólo una máscara de la ignorancia y dudar de alguien que afirma una cosa equivale a sospecharle de mentiroso. Cuando, ante declaraciones tan claras como las del versículo de la fecha, uno se refugia detrás de toda clase de pretextos para no reconocer su absoluta verdad, ¿qué significa esto sino que se acusa al que habla? El apóstol Juan dice en la misma epístola que él anuncia lo que ha visto y oído (5:10). Por consiguiente, o Juan miente y no habla en el nombre de Dios o es a Dios mismo que se le ha hecho mentiroso. ¿Lo pensó seriamente usted que lee y que dice ser creyente pero que vacila en afirmar: Sé que tengo la vida eterna?
Nada como la incertidumbre que ha invadido la cristiandad prueba con más evidencia su alejamiento de Dios y de su Palabra, la cual Palabra no tolera de ningún modo la duda. Dios ha hablado, se le cree o no, y de ahí se sabe o no se sabe. Creyente o incrédulo; ¿Que somos? no hay posición intermedia. Si se pregunta a cada una de mil personas que dicen ser cristianos: “¿Es usted salvo?”, muy pocas contestarán con seguridad: “Sí, gracias a Dios lo soy”. Muchas dirán: “Espero que sí, pese a que en el Nuevo Testamento nunca se hace depender la salvación del alma de una vaga esperanza. El cristianismo no trata de ideas o de opiniones que se discuten; trata de hechos que se creen o que se rechazan. El Evangelio presenta a Jesús, el Hijo de Dios, como Salvador, muerto, resucitado y elevado por su propio poder ahora en gloria. Cualquiera que permanece indiferente ante estos hechos o incierto en cuanto a su realidad y consecuencia no tiene nada de Cristo. En cambio, todo aquel que cree a Dios tiene la vida eterna.
“para que sepáis…”: Vemos que no es voluntad de Dios que sus hijos queden en lo indeterminado o en la incertidumbre.-
Veamos algunos versículos:
En 2ºTim.1:12 dice el apóstol Pablo: Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.
Y en Rom. 8:31 al 35 dice: "¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro".
Se puede mantener aquí el Texto Recibido, justamente porque a primera vista parece extraño: “Os escribo a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis Vida Eterna y para que creáis en el Nombre del Hijo de Dios…”, es decir: para que siempre más firmemente creáis en Él. Y uniéndome humildemente al apóstol Juan, también pongo de relevancia lo que dice en Jn.20:31 "Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre".
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 6
Los discípulos recogen espigas en el día de reposo (Mt. 12.1-8; Mr. 2.23-28)
Luc.6:1 Aconteció en un día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían, restregándolas con las manos.
Luc.6:2 Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo?
Luc.6:3 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban;
Luc.6:4 cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él?
Luc.6:5 Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.
El hombre de la mano seca (Mt. 12.9-14; Mr. 3.1-6)
Luc.6:6 Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha.
Luc.6:7 Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle.
Luc.6:8 Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie.
Luc.6:9 Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla?
Luc.6:10 Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada.
Luc.6:11 Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.
Elección de los doce apóstoles (Mt. 10.1-4; Mr. 3.13-19)
Luc.6:12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.
Luc.6:13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles:
Luc.6:14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,
Luc.6:15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote,
Luc.6:16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.
Jesús atiende a una multitud (Mt. 4.23-25)
Luc.6:17 Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades;
Luc.6:18 y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados.
Luc.6:19 Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.
Bienaventuranzas y ayes (Mt. 5.1-12)
Luc.6:20 Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Luc.6:21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Luc.6:22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.
Luc.6:23 Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.
Luc.6:24 Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.
Luc.6:25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.
Luc.6:26 ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.
Capítulo 3
Desobediencia del hombre
Gen.3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
Gen.3:2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
Gen.3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
Gen.3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
Gen.3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
Gen.3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
Gen.3:7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
Gen.3:8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
Gen.3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
Gen.3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Gen.3:11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?
Gen.3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.
Gen.3:13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
Gen.3:14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
Gen.3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
Gen.3:16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.
Gen.3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
Gen.3:18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
Gen.3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
Gen.3:20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.
Gen.3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
Gen.3:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.
Gen.3:23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
Gen.3:24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.
Capítulo 4
Caín y Abel
Gen.4:1 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.
Gen.4:2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.
Gen.4:3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.
Gen.4:4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
Gen.4:5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.
Gen.4:6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?
Gen.4:7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
Gen.4:8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.
Gen.4:9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
Gen.4:10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
Gen.4:11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
Gen.4:12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.
Gen.4:13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado.
Gen.4:14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.
Gen.4:15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.
Gen.4:16 Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.
Gen.4:17 Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.
Gen.4:18 Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.
Gen.4:19 Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila.
Gen.4:20 Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados.
Gen.4:21 Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta.
Gen.4:22 Y Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-caín fue Naama.
Gen.4:23 Y dijo Lamec a sus mujeres:
Ada y Zila, oíd mi voz;
Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho:
Que un varón mataré por mi herida,
Y un joven por mi golpe.
Gen.4:24 Si siete veces será vengado Caín,
Lamec en verdad setenta veces siete lo será.
Gen.4:25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.
Gen.4:26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.
Capítulo 5
Los descendientes de Adán (1 Cr. 1.1-4)
Gen.5:1 Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.
Gen.5:2 Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados.
Gen.5:3 Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.
Gen.5:4 Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
Gen.5:5 Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió.
Gen.5:6 Vivió Set ciento cinco años, y engendró a Enós.
Gen.5:7 Y vivió Set, después que engendró a Enós, ochocientos siete años, y engendró hijos e hijas.
Gen.5:8 Y fueron todos los días de Set novecientos doce años; y murió.
Gen.5:9 Vivió Enós noventa años, y engendró a Cainán.
Gen.5:10 Y vivió Enós, después que engendró a Cainán, ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas.
Gen.5:11 Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años; y murió.
Gen.5:12 Vivió Cainán setenta años, y engendró a Mahalaleel.
Gen.5:13 Y vivió Cainán, después que engendró a Mahalaleel, ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas.
Gen.5:14 Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años; y murió.
Gen.5:15 Vivió Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró a Jared.
Gen.5:16 Y vivió Mahalaleel, después que engendró a Jared, ochocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.
Gen.5:17 Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años; y murió.
Gen.5:18 Vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc.
Gen.5:19 Y vivió Jared, después que engendró a Enoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
Gen.5:20 Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y murió.
Gen.5:21 Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.
Gen.5:22 Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas.
Gen.5:23 Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.
Gen.5:24 Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.
Gen.5:25 Vivió Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec.
Gen.5:26 Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas.
Gen.5:27 Fueron, pues, todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años; y murió.
Gen.5:28 Vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo;
Gen.5:29 y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo.
Gen.5:30 Y vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas.
Gen.5:31 Y fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años; y murió.
Gen.5:32 Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
Capítulo 2
El reino del ungido de Jehová
Sal.2:1 ¿Por qué se amotinan las gentes,
Y los pueblos piensan cosas vanas?
Sal.2:2 Se levantarán los reyes de la tierra,
Y príncipes consultarán unidos
Contra Jehová y contra su ungido, diciendo:
Sal.2:3 Rompamos sus ligaduras,
Y echemos de nosotros sus cuerdas.
Sal.2:4 El que mora en los cielos se reirá;
El Señor se burlará de ellos.
Sal.2:5 Luego hablará a ellos en su furor,
Y los turbará con su ira.
Sal.2:6 Pero yo he puesto mi rey
Sobre Sion, mi santo monte.
Sal.2:7 Yo publicaré el decreto;
Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;
Sal.Yo te engendré hoy.
Sal.2:8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
Y como posesión tuya los confines de la tierra.
Sal.2:9 Los quebrantarás con vara de hierro;
Como vasija de alfarero los desmenuzarás.
Sal.2:10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes;
Admitid amonestación, jueces de la tierra.
Sal.2:11 Servid a Jehová con temor,
Y alegraos con temblor.
Sal.2:12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino;
Pues se inflama de pronto su ira.
Bienaventurados todos los que en él confían.

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