Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar”. (2 Timoteo 3:16)
Los cuatro evangelios
Una de las características de nuestra época es el avance de la incredulidad. Para muchos la fe es incompatible con la ciencia y la vida moderna. No es de extrañar; Jesús ya preguntaba: “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” Pero se podría pensar que las facultades y seminarios teológicos son reductos de la fe proclamada en las Escrituras. Encuestas de estos últimos años han probado lo contrario y confirman lo que decía el apóstol Pablo de los postreros “tiempos peligrosos” en que los hombres “tendrán apariencia de piedad pero negarán la eficacia de ella”. Un joven estudiante de teología y verdadero creyente se asombró al oír a un conocido profesor de teología empezar su curso con estas palabras: “Señores, es inútil que tengamos cuatro evangelios. ¡Uno basta!” Por consiguiente, el joven desistió de concurrir a las clases de ese racionalista.
La gloriosa persona y la maravillosa vida de nuestro Salvador exigían esa cuádruple reseña. Hay cuatro evangelios y un Señor, cuatro relatos y un solo propósito, cuatro descripciones y una única Persona.
Mateo habla de la venida del Mesías, el Rey de gloria, el Salvador prometido. Marcos relata la vida y el perfecto servicio del poderoso Salvador. Lucas habla de la gracia de un compasivo Salvador. Juan destaca el valor de un divino y eterno Salvador. Y cada evangelio tiene en el Antiguo Testamento una frase que lo caracteriza de ante mano veamoslos:
Para Mateo: “He aquí tu rey” (Zacarias 9:9).
Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
Para Marcos: “He aquí mi siervo” Isaías 42:1).
He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
Para Lucas: “He aquí el varón (Zacarias 6:12).
Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová.
Para Juan: “Ved aquí vuestro Dios” (Isaías 40:9).
Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!
Hay quienes ven en estos Evangelios, varias contradicciones de los relatos o en la cronología de los Evangelios Sinópticos que son: Mateo, Marcos y Lucas, pero hemos de destacar que Mateo escribió temáticamente a los judíos mientras que Marcos y Lucas escribieron cronológicamente, Marcos directamente a personas que no estaban familiarizados con la Ley y Lucas especialmente le escribía a un tal "Excelentísimo Teófilo" (Luc.1:3) y luego en (Hec.1:1), vemos que es el mismo Lucas es quien escribe los Hechos de los Apóstoles
En el Sermón del Monte se proporciona la estructura para el resto de lo que Mateo dice acerca de Jesús: Primero, El hacía y luego Él enseña, y demuestra su enseñanza. Así que los enfoques temáticos o cronológicos son ambos métodos comunes de enseñanza. El enfoque de Mateo es absolutamente temático, mientras que Lucas es más cronológico. En la tentación, por ejemplo, Mateo muestra la intensidad progresiva de las tentaciones enfatizando primero la carne (el hambre), luego la duda (“vamos a ver si realmente Dios lo protegerá como dice”) y luego el deseo de poder y la gloria (gobernar sobre los reinos del mundo). Lucas, por otro parte, se centra simplemente en los eventos y en el orden en que ocurrieron. Lo importante a destacar es que los propios acontecimientos no se contradicen entre sí.
Tomados en su conjunto, los evangelios forman una visión de la historia de Jesús desde muchos "ángulos diferentes". Uno está en el camino correcto al notar las diferencias en los relatos y reflexionar sobre el por qué existen estas diferencias. La verdadera alegría vendrá cuando se descubre lo que significan estas diferencias.
Pero ¿cómo se explican las diferencias entre los relatos en los evangelios si ellos son divinamente inspirados? Las “diferencias” de los escritores de los evangelios pueden ser fácilmente reconciliados y comprendidos si se reconoce que cada uno de ellos escribió desde un ángulo diferente, con una finalidad distinta. Si podemos entender esto, entonces no es raro que un escritor escriba sobre un evento y otro omita completamente ese mismo evento. O, por el contrario, no será raro descubrir que al escribir sobre el mismo evento, otros dos escritores no tocan los mismos hechos. La razón sería que ciertos hechos no son importantes para el propósito específico del escritor.
Juan se centra en la escritura a los no creyentes, ya sean judíos o gentiles. Él proporciona una cantidad sustancial de evidencia de testigos que oyeron hablar a Jesús. El da buenas razones para creer que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios, veamos algunos versículos y sea así alimentada nuestra fe...
Jn.15:11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Jn.16:1 Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo
Jn.16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Jn.21:24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.
Jn.21:25 Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén
1°Jn.1:4 Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.
1°Jn.5:13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, sea siempre con todos ustedes, sin que entre duda alguna en nuestros corazones...
Juan se centra en la escritura a los no creyentes, ya sean judíos o gentiles. Él proporciona una cantidad sustancial de evidencia de testigos que oyeron hablar a Jesús. El da buenas razones para creer que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios, veamos algunos versículos y sea así alimentada nuestra fe...
Jn.15:11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Jn.16:1 Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo
Jn.16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Jn.21:24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.
Jn.21:25 Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén
1°Jn.1:4 Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.
1°Jn.5:13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, sea siempre con todos ustedes, sin que entre duda alguna en nuestros corazones...
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-
Capítulo 20
La autoridad de Jesús (Mt. 21.23-27; Mr. 11.27-33)
Luc.20:1 Sucedió un día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos,
Luc.20:2 y le hablaron diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad?
Luc.20:3 Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme:
Luc.20:4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?
Luc.20:5 Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?
Luc.20:6 Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos de que Juan era profeta.
Luc.20:7 Y respondieron que no sabían de dónde fuese.
Luc.20:8 Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas.
Los labradores malvados (Mt. 21.33-44; Mr. 12.1-11)
Luc.20:9 Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores, y se ausentó por mucho tiempo.
Luc.20:10 Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.
Luc.20:11 Volvió a enviar otro siervo; mas ellos a éste también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías.
Luc.20:12 Volvió a enviar un tercer siervo; mas ellos también a éste echaron fuera, herido.
Luc.20:13 Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizás cuando le vean a él, le tendrán respeto.
Luc.20:14 Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra.
Luc.20:15 Y le echaron fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña?
Luc.20:16 Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros.Cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Dios nos libre!
Luc.20:17 Pero él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito:
La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo?
Luc.20:18 Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará.
La cuestión del tributo (Mt. 21.45-46; 22.15-22; Mr. 12.12-17)
Luc.20:19 Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo.
Luc.20:20 Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador.
Luc.20:21 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad.
Luc.20:22 ¿Nos es lícito dar tributo a César, o no?
Luc.20:23 Mas él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?
Luc.20:24 Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César.
Luc.20:25 Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.
Luc.20:26 Y no pudieron sorprenderle en palabra alguna delante del pueblo, sino que maravillados de su respuesta, callaron.
Capítulo 35
Dios bendice a Jacob en Bet-el
Gen.35:1 Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.
Gen.35:2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.
Gen.35:3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.
Gen.35:4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem.
Gen.35:5 Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob.
Gen.35:6 Y llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán (esta es Bet-el), él y todo el pueblo que con él estaba.
Gen.35:7 Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-bet-el, porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano.
Gen.35:8 Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada al pie de Bet-el, debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut.
Gen.35:9 Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo.
Gen.35:10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel.
Gen.35:11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.
Gen.35:12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra.
Gen.35:13 Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con él.
Gen.35:14 Y Jacob erigió una señal en el lugar donde había hablado con él, una señal de piedra, y derramó sobre ella libación, y echó sobre ella aceite.
Gen.35:15 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Bet-el.
Muerte de Raquel
Gen.35:16 Después partieron de Bet-el; y había aún como media legua de tierra para llegar a Efrata, cuando dio a luz Raquel, y hubo trabajo en su parto.
Gen.35:17 Y aconteció, como había trabajo en su parto, que le dijo la partera: No temas, que también tendrás este hijo.
Gen.35:18 Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín.
Gen.35:19 Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén.
Gen.35:20 Y levantó Jacob un pilar sobre su sepultura; esta es la señal de la sepultura de Raquel hasta hoy.
Gen.35:21 Y salió Israel, y plantó su tienda más allá de Migdal- edar.
Los hijos de Jacob (1 Cr. 2.1-2)
Gen.35:22 Aconteció que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó a saber Israel. Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce:
Gen.35:23 los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob; Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón.
Gen.35:24 Los hijos de Raquel: José y Benjamín.
Gen.35:25 Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí.
Gen.35:26 Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.
Muerte de Isaac
Gen.35:27 Después vino Jacob a Isaac su padre a Mamre, a la ciudad de Arba, que es Hebrón, donde habitaron Abraham e Isaac.
Gen.35:28 Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años.
Gen.35:29 Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fue recogido a su pueblo, viejo y lleno de días; y lo sepultaron Esaú y Jacob sus hijos.
Capítulo 36
Los descendientes de Esaú (1 Cr. 1.34-54)
Gen.36:1 Estas son las generaciones de Esaú, el cual es Edom:
Gen.36:2 Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán: a Ada, hija de Elón heteo, a Aholibama, hija de Aná, hijo de Zibeón heveo,
Gen.36:3 y a Basemat hija de Ismael, hermana de Nebaiot.
Gen.36:4 Ada dio a luz a Esaú a Elifaz; y Basemat dio a luz a Reuel.
Gen.36:5 Y Aholibama dio a luz a Jeús, a Jaalam y a Coré; estos son los hijos de Esaú, que le nacieron en la tierra de Canaán.
Gen.36:6 Y Esaú tomó sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados, y todas sus bestias, y todo cuanto había adquirido en la tierra de Canaán, y se fue a otra tierra, separándose de Jacob su hermano.
Gen.36:7 Porque los bienes de ellos eran muchos; y no podían habitar juntos, ni la tierra en donde moraban los podía sostener a causa de sus ganados.
Gen.36:8 Y Esaú habitó en el monte de Seir; Esaú es Edom.
Gen.36:9 Estos son los linajes de Esaú, padre de Edom, en el monte de Seir.
Gen.36:10 Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada mujer de Esaú; Reuel, hijo de Basemat mujer de Esaú.
Gen.36:11 Y los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, Gatam y Cenaz.
Gen.36:12 Y Timna fue concubina de Elifaz hijo de Esaú, y ella le dio a luz a Amalec; estos son los hijos de Ada, mujer de Esaú.
Gen.36:13 Los hijos de Reuel fueron Nahat, Zera, Sama y Miza; estos son los hijos de Basemat mujer de Esaú.
Gen.36:14 Estos fueron los hijos de Aholibama mujer de Esaú, hija de Aná, que fue hijo de Zibeón: ella dio a luz a Jeús, Jaalam y Coré, hijos de Esaú.
Gen.36:15 Estos son los jefes de entre los hijos de Esaú: hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: los jefes Temán, Omar, Zefo, Cenaz,
Gen.36:16 Coré, Gatam y Amalec; estos son los jefes de Elifaz en la tierra de Edom; estos fueron los hijos de Ada.
Gen.36:17 Y estos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú: los jefes Nahat, Zera, Sama y Miza; estos son los jefes de la línea de Reuel en la tierra de Edom; estos hijos vienen de Basemat mujer de Esaú.
Gen.36:18 Y estos son los hijos de Aholibama mujer de Esaú: los jefes Jeús, Jaalam y Coré; estos fueron los jefes que salieron de Aholibama mujer de Esaú, hija de Aná.
Gen.36:19 Estos, pues, son los hijos de Esaú, y sus jefes; él es Edom.
Gen.36:20 Estos son los hijos de Seir horeo, moradores de aquella tierra: Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,
Gen.36:21 Disón, Ezer y Disán; estos son los jefes de los horeos, hijos de Seir, en la tierra de Edom.
Gen.36:22 Los hijos de Lotán fueron Hori y Hemam; y Timna fue hermana de Lotán.
Gen.36:23 Los hijos de Sobal fueron Alván, Manahat, Ebal, Sefo y Onam.
Gen.36:24 Y los hijos de Zibeón fueron Aja y Aná. Este Aná es el que descubrió manantiales en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Zibeón su padre.
Gen.36:25 Los hijos de Aná fueron Disón, y Aholibama hija de Aná.
Gen.36:26 Estos fueron los hijos de Disón: Hemdán, Esbán, Itrán y Querán.
Gen.36:27 Y estos fueron los hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván y Acán.
Gen.36:28 Estos fueron los hijos de Disán: Uz y Arán.
Gen.36:29 Y estos fueron los jefes de los horeos: los jefes Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,
Gen.36:30 Disón, Ezer y Disán; estos fueron los jefes de los horeos, por sus mandos en la tierra de Seir.
Gen.36:31 Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos:
Gen.36:32 Bela hijo de Beor reinó en Edom; y el nombre de su ciudad fue Dinaba.
Gen.36:33 Murió Bela, y reinó en su lugar Jobab hijo de Zera, de Bosra.
Gen.36:34 Murió Jobab, y en su lugar reinó Husam, de tierra de Temán.
Gen.36:35 Murió Husam, y reinó en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad fue Avit.
Gen.36:36 Murió Hadad, y en su lugar reinó Samla de Masreca.
Gen.36:37 Murió Samla, y reinó en su lugar Saúl de Rehobot junto al Eufrates.
Gen.36:38 Murió Saúl, y en lugar suyo reinó Baal-hanán hijo de Acbor.
Gen.36:39 Y murió Baal-hanán hijo de Acbor, y reinó Hadar en lugar suyo; y el nombre de su ciudad fue Pau; y el nombre de su mujer, Mehetabel hija de Matred, hija de Mezaab.
Gen.36:40 Estos, pues, son los nombres de los jefes de Esaú por sus linajes, por sus lugares, y sus nombres: Timna, Alva, Jetet,
Gen.36:41 Aholibama, Ela, Pinón,
Gen.36:42 Cenaz, Temán, Mibzar,
Gen.36:43 Magdiel e Iram. Estos fueron los jefes de Edom según sus moradas en la tierra de su posesión. Edom es el mismo Esaú, padre de los edomitas.
Capítulo 27
Jehová es mi luz y mi salvación
Salmo de David.
Sal.27:1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
Sal.27:2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,
Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
Sal.27:3 Aunque un ejército acampe contra mí,
No temerá mi corazón;
Aunque contra mí se levante guerra,
Yo estaré confiado.
Sal.27:4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;
Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
Sal.27:5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;
Me ocultará en lo reservado de su morada;
Sobre una roca me pondrá en alto.
Sal.27:6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,
Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo;
Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.
Sal.27:7 Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo;
Ten misericordia de mí, y respóndeme.
Sal.27:8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro.
Tu rostro buscaré, oh Jehová;
Sal.27:9 No escondas tu rostro de mí.
No apartes con ira a tu siervo;
Mi ayuda has sido.
No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.
Sal.27:10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
Con todo, Jehová me recogerá.
Sal.27:11 Enséñame, oh Jehová, tu camino,
Y guíame por senda de rectitud
A causa de mis enemigos.
Sal.27:12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos;
Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
Sal.27:13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová
En la tierra de los vivientes.
Sal.27:14 Aguarda a Jehová;
Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;
Sí, espera a Jehová.

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