Sal.103:13 "Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen".
LA COMPASIÓN DEL PADRE...
Los padres humanos en su generalidad tienden a ser mucho mas severos que las madres y pareciera que no hubiese compasión para con aquellos muchachos o jovencitas que despreciaron las enseñanzas, que no valoraron los esfuerzos de la madre que es su esposa ni los propios, que dejaron sus carreras luego de toda la inversión puesta en su preparación, pero llega un momento: que en el mejor de los casos será que un hijo o hija reconociente (aun en vida de su progenitor) se presente cara a cara ante el padre y le manifieste su propia equivocación... Quizá halla si, de los padres que no perdonan nunca, pero los hay muchos que aunque no congregantes nos asombran de la compasión hacia sus hijos, aun de los borrachos, drogadictos, ladrones, encarcelados por diversos motivos, allí van para decirles que cuando quieran, y aun si no quieren los ayudan de alguna manera diciéndoles tácitamente que todavía pueden contar con ellos. Si, es cierto, que los padres humanos también se compadecen de sus hijos e hijas y si hay una actitud de arrepentimiento mucho mas...
Pero el texto nos habla de un Padre, dador de vida por excelencia que es puro amor, cuya perfección en cuanto a compasión no tiene iguales, por lo cual, si este día tu crees que tu Padre celestial no se compadecerá de tu situación, déjame decirte que El te sigue esperando que te vuelvas a El. Si, así como el Padre de la parábola del hijo prodigo, sigue mirando junto al camino que debes desandar para encontrar la comunión, justamente donde la perdiste, pues cuando se pierde algo se ha de encontrar justamente en el lugar donde quedó caída, tirada o abandonada.-
"...Como el padre se compadece de sus hijos...". "El padre se compadece de sus hijos que son débiles en conocimientos, les instruye; se compadece de los que son díscolos y les tiene paciencia; se apiada de los que están enfermos y los sana y los consuela; cuando caen, les ayuda a levantarse de nuevo; cuando han ofendido, si se muestran sumisos, los perdona de nuevo; cuando les hacen una injusticia, la repara. Pero veamos por qué Él se compadece. Pues porque considera la fragilidad de nuestros cuerpos y la necedad de nuestra alma, cuán poco podemos hacer, cuán poco podemos soportar; en todo eso se manifiesta su compasión. Así, «el Señor se compadece de los que le temen»". (Matthew Henry).-
Pero la promesa es para "...los que le temen...". "El temor de Dios es la deferencia a Dios que nos lleva a subordinar nuestra voluntad a la suya; nos tiene alerta para agradarle; penitentes frente a terquedades pasadas; felices en nuestra presente sonrisa; arrobados en su amor y esperanzados en su gloria". (George Bowen).- del libro: Los tesoros de David de Spurgeon.-
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año
Capítulo 7
El diluvio
Gen.7:1 Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.
Gen.7:2 De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.
Gen.7:3 También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra.
Gen.7:4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.
Gen.7:5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.
Gen.7:6 Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.
Gen.7:7 Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.
Gen.7:8 De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,
Gen.7:9 de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé.
Gen.7:10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
Gen.7:11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas,
Gen.7:12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
Gen.7:13 En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;
Gen.7:14 ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie.
Gen.7:15 Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida.
Gen.7:16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.
Gen.7:17 Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.
Gen.7:18 Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.
Gen.7:19 Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.
Gen.7:20 Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes.
Gen.7:21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre.
Gen.7:22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió.
Gen.7:23 Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca.
Gen.7:24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.
Capítulo 8
Gen.8:1 Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.
Gen.8:2 Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida.
Gen.8:3 Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días.
Gen.8:4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat.
Gen.8:5 Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.
Gen.8:6 Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho,
Gen.8:7 y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra.
Gen.8:8 Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra.
Gen.8:9 Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca.
Gen.8:10 Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca.
Gen.8:11 Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.
Gen.8:12 Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él.
Gen.8:13 Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca.
Gen.8:14 Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra.
Gen.8:15 Entonces habló Dios a Noé, diciendo:
Gen.8:16 Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.
Gen.8:17 Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra.
Gen.8:18 Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.
Gen.8:19 Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.
Gen.8:20 Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.
Gen.8:21 Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.
Gen.8:22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.
Capítulo 9
Pacto de Dios con Noé
Gen.9:1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.
Gen.9:2 El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.
Gen.9:3 Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo.
Gen.9:4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.
Gen.9:5 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.
Gen.9:6 El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.
Gen.9:7 Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.
Gen.9:8 Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo:
Gen.9:9 He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros;
Gen.9:10 y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.
Gen.9:11 Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.
Gen.9:12 Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos:
Gen.9:13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.
Gen.9:14 Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.
Gen.9:15 Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.
Gen.9:16 Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.
Gen.9:17 Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.
Embriaguez de Noé
Gen.9:18 Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán.
Gen.9:19 Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra.
Gen.9:20 Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña;
Gen.9:21 y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.
Gen.9:22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.
Gen.9:23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.
Gen.9:24 Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven,
Gen.9:25 y dijo:
Maldito sea Canaán;
Siervo de siervos será a sus hermanos.
Gen.9:26 Dijo más:
Bendito por Jehová mi Dios sea Sem,
Y sea Canaán su siervo.
Gen.9:27 Engrandezca Dios a Jafet,
Y habite en las tiendas de Sem,
Y sea Canaán su siervo.
Gen.9:28 Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.
Gen.9:29 Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.
Capítulo 3
Predicación de Juan el Bautista - (Mr.1:1-8; Lc.3:1-9, 15-17; Jn.1:19-28).-
Mat.3:1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,
Mat.3:2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Mat.3:3 Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo:
Voz del que clama en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
Enderezad sus sendas.
Mat.3:4 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.
Mat.3:5 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán,
Mat.3:6 y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.
Mat.3:7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?
Mat.3:8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,
Mat.3:9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.
Mat.3:10 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.
Mat.3:11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
Mat.3:12 Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
El bautismo de Jesús - (Mr. 1. 9-11; Lc. 3. 21-22)
Mat.3:13 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.
Mat.3:14 Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?
Mat.3:15 Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.
Mat.3:16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
Mat.3:17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
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Lecturas Matutinas de Spurgeon.-
ENERO 3.-
Todo lo suyo nos pertenece
“Te daré por pacto al pueblo” (Isaías 49:8).-
Jesucristo mismo es la esencia y la substancia de La alianza, y, como uno de los dones de la misma, es El la posesión de todo creyente. Hermano, ¿puedes apreciar lo que has logrado en Cristo? «En él habita toda la plenitud de la deidad corporalmente.» Considera la inmensidad de la palabra Dios, y luego medita en aquel «hombre perfecto» y en toda su hermosura, pues todo lo que Cristo como Dios y hombre ha tenido o puede tener es tuyo de pura gracia, dada a ti para que sea perpetuamente tu heredad a posesión. Nuestro bendito Jesús, como Dios, es omnisciente, omnipresente y omnipotente. ¿No te consuela saber que todos estos grandes y gloriosos atributos son completamente tuyos? ¿Jesús tiene poder? Entonces ese poder es tuyo para sostenerte y fortalecerte; para vencer a tus enemigos y preservarte hasta el fin. ¿Jesús tiene amor? Entonces ten presente que no hay en su corazón una partícula de ese amor que no sea tuya; puedes sumergirte en el inmenso océano de su amor y decir: «Todo es mío». ¿Jesús tiene justicia? Este parece un atributo severo, sin embargo es tuya, pues Jesús desea que todo lo prometido en el pacto de la gracia te sea, por su justicia, enteramente asegurado. Todo lo que El tiene, como hombre perfecto, es tuyo. Como hombre perfecto que fue, el Padre se agradó en El y lo aceptó. Hermano, la aceptación que Dios hizo de Cristo es tu aceptación. No sabes que el amor que el Padre depositó en el perfecto Cristo lo deposita ahora en ti? Lo que Cristo hizo es tuyo.
Esa perfecta justicia que Cristo logró cuando, por su inmaculada vida, cumplió la ley y la magnificó, es tuya y te es imputada. Cristo está en el pacto.
En la tormenta es mi sostén. El pacto que juró y selló.
Su amor es mi supremo bien, Su amor a mi alma
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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