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1ºCor.6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

HABÉIS SIDO COMPRADOS...


"Vosotros sois comprados por precio" (1 Corintios 6:20).
"Vosotros sois comprados por precio" (1 Corintios 7:23).
 Las mismas palabras se encuentran en los versículos citados arriba, aunque hay inferencias distintas entre versículos lo cierto es que "Se nos compró con un precio". En Is.55:1 dice: "A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche". Si, "Sin dinero y sin precio" y, en la medida de mis capacidades, intenté comprender cuán libremente las bendiciones del Evangelio se otorgan a los hijos de hombres. Pero aunque no nos cuesten nada, sabemos que le costaron caro al Salvador. Son sin precio para nosotros, ¡pero qué precio pagó El!
 La redención es una misericordia mayor que la creación. No es ninguna bendición haber sido hecho, y tener peor fin que un perro, un sapo, o un gusano, pues ya el haber sido bendecido con intelecto, con una mente que puede volar hacia lo invisible, un juicio que puede pesar, una memoria que puede retener, una imaginación que puede crear y colorear pensamientos de todo tipo. El ser capaces mentalmente nos amplía la esfera de existencia, que nos abren el pasado y nos hacen ver edades y también hacia el futura, donde abrigamos esperanzas que alivian la oscuridad del presente como lámparas encendidas. Es por si una gran cosa ser un humano y no un pájaro, un humano con un alma que nunca caerá bajo el arma del cazador. Es una mayor cosa ser un hombre inmortal, ser una criatura que vivirá para siempre, en quien Dios ha arrojado una chispa de llama eterna. Es algo grandioso tener un espíritu dentro de nosotros, y no ser como ganado sin entendimiento. Pero por todo eso, aunque el hombre está muy elevado en la escala de los seres, y se encuentra incluso en lo mas arriba de los habitantes de este mundo, teniendo dominio sobre aves, peces, todo lo que pasa por los caminos del mar etc.; Pero si nosotros, hombres creados, no somos redimidos, sería mejor para nosotros que la piedra de un molino este alrededor de nuestro cuello, para ser arrojados en las profundidades del mar, o incluso mejor para nosotros que nunca hayamos nacido, si no fuésemos redimidos. "Comprados con un precio" esto hace que la existencia sea la vida; y no ser redimido haría que la existencia fuera una muerte sin fin.
 Por esta redención, por esta compra sangrienta tenemos los beneficios de la Providencia, que es una palabra corta, que llama ante nuestras mentes una gran masa de misericordias; porque la providencia es la que le sigue a la redención. Porque no es poca cosa estar en salud, no poca cosa es tener nuestra razón preservada. No es una bendición menor tener pan para comer y ropa para ponerse y no angustiarse, ya que muchos de los más pobres de nuestros hermanos no tienen dónde recostar sus cabezas, ni donde encontrar la comida de mañana. Algunos de nosotros estamos rodeados de muchas comodidades, y deberíamos, cada vez que miramos la cama en la que dormimos de noche, y la habitación en la que pasamos nuestros días, cantarle a Dios quien nos ha dado tanto, tanto... Aleluya!!!
 Miremos a nuestro alrededor... Algunos de nosotros no solo tenemos lo necesario, sino que poseemos hasta lujos de la vida. Varios somos favorecidos excesivamente en estas cosas. Pero, oh!!, sino fuésemos redimidos, ¿qué importa si estuviésemos vestidos de escarlata? o de lino fino?, ¿que importa que vivamos suntuosamente cada día, si luego al levantar nuestros ojos nos encontramos con las llamas del infierno? ¿Qué importaría si tuviéramos la belleza y majestuosa apariencia de un Absalón, y sin embargo, sobre ti y sobre mi el Padre piadoso debería decir: "¡Ojalá hubiera muerto yo por ti! Absalom, mi hijo, hijo mío! "¿Qué sería para nosotros haber sido poseedores del mundo, y haber llamado nuestros a los mares, si no tuviéramos parte o porción en la redención del Señor Jesucristo, y nunca fuéramos salvados de la ira a través de él? 
 La redención la paga del rescate, el precio pagado exige una nota más fuerte de gratitud que la creación misma. Dulce gratitud emana de la providencia y así debe ser siempre para el creyente, sin embargo, la redención, la redención es el mejor vino guardado hasta el último, que el maestresala ha guardado la mejor obra del cielo, el espejo en el que los atributos más brillantes del Dios tres veces santo, se reflejan más claramente. Esta es la piedra angular de la esquina, coronando el gran templo de la gracia divina "Dios amó tanto al mundo", no como para que permanezca bello y hermoso; eso no es suficiente: "Dios amó tanto al mundo" no para sostenerlo, y darle el día y la noche, y el verano y el invierno; no eso no es suficiente, porque la línea que saneará en las profundidades del amor divino es esto: "amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna ". Aleluya!!! Gloria a tu santísimo nombre Redentor amado, por aquel gran precio con que fuimos rescatados... Amen.-


 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 1ºCor.6:20



LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.-


Capítulo 4

Las doce piedras tomadas del Jordán

Jos.4:1 Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová habló a Josué, diciendo:
Jos.4:2 Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu,
Jos.4:3 y mandadles, diciendo: Tomad de aquí de en medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y levantadlas en el lugar donde habéis de pasar la noche.
Jos.4:4 Entonces Josué llamó a los doce hombres a los cuales él había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu.
Jos.4:5 Y les dijo Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel,
Jos.4:6 para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿Qué significan estas piedras?
Jos.4:7 les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre.   Jos.4:8 Y los hijos de Israel lo hicieron así como Josué les mandó: tomaron doce piedras de en medio del Jordán, como Jehová lo había dicho a Josué, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, y las pasaron al lugar donde acamparon, y las levantaron allí.
Jos.4:9 Josué también levantó doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado allí hasta hoy.
Jos.4:10 Y los sacerdotes que llevaban el arca se pararon en medio del Jordán hasta que se hizo todo lo que Jehová había mandado a Josué que dijese al pueblo, conforme a todas las cosas que Moisés había mandado a Josué; y el pueblo se dio prisa y pasó.
Jos.4:11 Y cuando todo el pueblo acabó de pasar, también pasó el arca de Jehová, y los sacerdotes, en presencia del pueblo.
Jos.4:12 También los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés pasaron armados delante de los hijos de Israel, según Moisés les había dicho;
Jos.4:13 como cuarenta mil hombres armados, listos para la guerra, pasaron hacia la llanura de Jericó delante de Jehová.
Jos.4:14 En aquel día Jehová engrandeció a Josué a los ojos de todo Israel; y le temieron, como habían temido a Moisés, todos los días de su vida.
Jos.4:15 Luego Jehová habló a Josué, diciendo:
Jos.4:16 Manda a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio, que suban del Jordán.
Jos.4:17 Y Josué mandó a los sacerdotes, diciendo: Subid del Jordán.
Jos.4:18 Y aconteció que cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová subieron de en medio del Jordán, y las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en lugar seco, las aguas del Jordán se volvieron a su lugar, corriendo como antes sobre todos sus bordes.
Jos.4:19 Y el pueblo subió del Jordán el día diez del mes primero, y acamparon en Gilgal, al lado oriental de Jericó.
Jos.4:20 Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que habían traído del Jordán.
Jos.4:21 Y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando mañana preguntaren vuestros hijos a sus padres, y dijeren: ¿Qué significan estas piedras?
Jos.4:22 declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en seco por este Jordán.
Jos.4:23 Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, a la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el Mar Rojo, el cual secó delante de nosotros hasta que pasamos;
Jos.4:24 para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano de Jehová es poderosa; para que temáis a Jehová vuestro Dios todos los días.

Capítulo 5

La circuncisión y la pascua en Gilgal

Jos.5:1 Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel.
Jos.5:2 En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel.
Jos.5:3 Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
Jos.5:4 Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto.
Jos.5:5 Pues todos los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el desierto, por el camino, después que hubieron salido de Egipto, no estaba circuncidado.
Jos.5:6 Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel.
Jos.5:7 A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino.
Jos.5:8 Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron.
Jos.5:9 Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy.
Jos.5:10 Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.
Jos.5:11 Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.
Jos.5:12 Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

Josué y el varón con la espada desenvainada

Jos.5:13 Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?
Jos.5:14 El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?
Jos.5:15 Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.

Capítulo 6

La toma de Jericó

Jos.6:1 Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.
Jos.6:2 Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.
Jos.6:3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días.
Jos.6:4 Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.
Jos.6:5 Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.
Jos.6:6 Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Jehová.
Jos.6:7 Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Jehová.
Jos.6:8 Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía.
Jos.6:9 Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente.
Jos.6:10 Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis.
Jos.6:11 Así que él hizo que el arca de Jehová diera una vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche.
Jos.6:12 Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová.
Jos.6:13 Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente.
Jos.6:14 Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días.
Jos.6:15 Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces.
Jos.6:16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad.
Jos.6:17 Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.
Jos.6:18 Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.
Jos.6:19 Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová.
Jos.6:20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.
Jos.6:21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.
Jos.6:22 Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis.
Jos.6:23 Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.
Jos.6:24 Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro.
Jos.6:25 Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó.
Jos.6:26 En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas.
Jos.6:27 Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra.


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El Santo Evangelio Según
SAN LUCAS
                   
Capítulo 1

Dedicatoria a Teófilo

Luc.1:1 Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,
Luc.1:2 tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra,
Luc.1:3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo,
Luc.1:4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

Anuncio del nacimiento de Juan

Luc.1:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet.
Luc.1:6 Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.
Luc.1:7 Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.
Luc.1:8 Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase,
Luc.1:9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.
Luc.1:10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.
Luc.1:11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.
Luc.1:12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.
Luc.1:13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.
Luc.1:14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
Luc.1:15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.
Luc.1:16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.
Luc.1:17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.
Luc.1:18 Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.
Luc.1:19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.
Luc.1:20 Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.
Luc.1:21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario. 
Luc.1:22 Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo. 
Luc.1:23 Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa. 
Luc.1:24 Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo: 
Luc.1:25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres. 
Anuncio del nacimiento de Jesús 

Luc.1:26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 
Luc.1:27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
Luc.1:28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. 
Luc.1:29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. 
Luc.1:30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. 
Luc.1:31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Luc.1:32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; 
Luc.1:33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Luc.1:34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. 
Luc.1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. 
Luc.1:36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; 
Luc.1:37 porque nada hay imposible para Dios.
Luc.1:38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.




Lecturas Matutinas de Spurgeon

MARZO 20.-

Esperanza y gozo de los escogidos.-

“Mi amado”.- (Cantares 2:8).-

 Nombre precioso que la Iglesia antigua solía dar, en sus momentos más gozosos, al Ungido del Señor.
Cuando el tiempo de la canción de los pájaros había llegado y en el país de la amada se oyó la voz de la tórtola, su nota amorosa fue más dulce que la de ambas aves, mientras cantaba: «Mi amado es mío y yo soy suya; él apacienta entre lirios». En su cantar de cantares siempre lo llama por este delicioso nombre: «Mi amado». Aun en el largo invierno, cuando la idolatría había marchitado el jardín del Señor, sus profetas hallaron oportunidad para poner a un lado la carga de Dios, por poco tiempo, y decir como Isaías: «Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su Viña» Aunque los santos nunca habían visto su faz, aunque aún no había sido hecho carne, ni habitado entre nosotros, ni el hombre había contemplado su gloria, sin embargo El era la consolación de Israel, la esperanza y el gozo de todos las escogidos, el «Amado» de todos los que son justos delante del Altísimo. Nosotros, que estamos en los días estivales de la Iglesia, solemos también hablar de Cristo como el amado del alma, y sentir que El es muy precioso, «señalado entre diez mil, todo El codiciable». Tan cierto es que la Iglesia ama a Jesús y lo reclama como su amado, que el apóstol osa desafiar al mundo a que separe a la Iglesia del amor de Cristo, y declara que ni persecuciones, ni angustia, ni tribulación, ni peligros, ni espada han podido hacerlo. Es más, Pablo dice gozoso: «En todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó». ¡Oh, si conociésemos más de ti, precioso Señor!.-
Precioso es Jesús mi Jesús,
Precioso es Jesús mi Jesús;
Mi gloria será, su rostro mirar,
El es mi precioso Jesús.

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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