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Ef.4:4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;  

FUISTEIS TAMBIÉN LLAMADOS...



 Que gracia!!! Que bendición!!! Nosotros, los gentiles, hemos sido también llamados a ser un cuerpo, a ser parte, ligados en el Espíritu Santo para ser uno con Cristo que es la cabeza, Nosotros que en otro tiempo no eramos pueblo como dice en 1°Ped.2:9 y 10 "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;"  "vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia". 
 Por ello es que nada se exhorta con mayor énfasis en las Escrituras que andar como corresponde a los llamados al reino y gloria de Cristo. En humildad que debe entenderse que es lo que se opone al orgullo. Con mansedumbre, la excelente disposición del alma que hace que los hombres no estén prontos a airarse, y que no se sientan fácilmente ofendidos. Encontramos mucho en nosotros mismos por lo cual apenas nos podríamos perdonar; por tanto, no debe sorprendernos si hallamos en el prójimo lo que creemos difícil de perdonar. Hay un Cristo en quien tenemos esperanza todos los creyentes, y un cielo en el que todos esperamos; por tanto, debiéramos ser de un solo corazón. Todos tenemos una fe en Cristo, su objeto, su naturaleza y su poder. Todos nosotros creemos lo mismo en cuanto a las grandes verdades del Evangelio; todos hemos sido recibidos en la Iglesia por un bautismo con agua en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo como signo de la regeneración. Todos los llamados habitamos en Dios Padre como en su santo templo, por su Espíritu y gracia especial. ¡Gloria sea a su Santo Nombre!!!, que hoy podamos meditar mucho mas sobre el grande privilegio de haber sido llamados...





LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año.- 


Capítulo 10

Derrota de los amorreos  

Jos.10:1 Cuando Adonisedec rey de Jerusalén oyó que Josué había tomado a Hai, y que la había asolado (como había hecho a Jericó y a su rey, así hizo a Hai y a su rey), y que los moradores de Gabaón habían hecho paz con los israelitas, y que estaban entre ellos,  
Jos.10:2 tuvo gran temor; porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y mayor que Hai, y todos sus hombres eran fuertes.  
Jos.10:3 Por lo cual Adonisedec rey de Jerusalén envió a Hoham rey de Hebrón, a Piream rey de Jarmut, a Jafía rey de Laquis y a Debir rey de Eglón, diciendo:  
Jos.10:4 Subid a mí y ayudadme, y combatamos a Gabaón; porque ha hecho paz con Josué y con los hijos de Israel.  
Jos.10:5 Y cinco reyes de los amorreos, el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón, se juntaron y subieron, ellos con todos sus ejércitos, y acamparon cerca de Gabaón, y pelearon contra ella.  
Jos.10:6 Entonces los moradores de Gabaón enviaron a decir a Josué al campamento en Gilgal: No niegues ayuda a tus siervos; sube prontamente a nosotros para defendernos y ayudarnos; porque todos los reyes de los amorreos que habitan en las montañas se han unido contra nosotros.  
Jos.10:7 Y subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de guerra con él, y todos los hombres valientes.  
Jos.10:8 Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti.  
Jos.10:9 Y Josué vino a ellos de repente, habiendo subido toda la noche desde Gilgal.  
Jos.10:10 Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda.  
Jos.10:11 Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada.  
Jos.10:12 Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas:  
Sol, detente en Gabaón;  
Y tú, luna, en el valle de Ajalón. 
Jos.10:13 Y el sol se detuvo y la luna se paró,  
Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.  
Jos.¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.  
Jos.10:14 Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.  
Jos.10:15 Y Josué, y todo Israel con él, volvió al campamento en Gilgal.  
Jos.10:16 Y los cinco reyes huyeron, y se escondieron en una cueva en Maceda.  
Jos.10:17 Y fue dado aviso a Josué que los cinco reyes habían sido hallados escondidos en una cueva en Maceda.  
Jos.10:18 Entonces Josué dijo: Rodad grandes piedras a la entrada de la cueva, y poned hombres junto a ella para que los guarden;  
Jos.10:19 y vosotros no os detengáis, sino seguid a vuestros enemigos, y heridles la retaguardia, sin dejarles entrar en sus ciudades; porque Jehová vuestro Dios los ha entregado en vuestra mano.  
Jos.10:20 Y aconteció que cuando Josué y los hijos de Israel acabaron de herirlos con gran mortandad hasta destruirlos, los que quedaron de ellos se metieron en las ciudades fortificadas.  
Jos.10:21 Todo el pueblo volvió sano y salvo a Josué, al campamento en Maceda; no hubo quien moviese su lengua contra ninguno de los hijos de Israel.  
Jos.10:22 Entonces dijo Josué: Abrid la entrada de la cueva, y sacad de ella a esos cinco reyes.  
Jos.10:23 Y lo hicieron así, y sacaron de la cueva a aquellos cinco reyes: al rey de Jerusalén, al rey de Hebrón, al rey de Jarmut, al rey de Laquis y al rey de Eglón.  
Jos.10:24 Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos.  
Jos.10:25 Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Jehová a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.  
Jos.10:26 Y después de esto Josué los hirió y los mató, y los hizo colgar en cinco maderos; y quedaron colgados en los maderos hasta caer la noche.  
Jos.10:27 Y cuando el sol se iba a poner, mandó Josué que los quitasen de los maderos, y los echasen en la cueva donde se habían escondido; y pusieron grandes piedras a la entrada de la cueva, las cuales permanecen hasta hoy.  
Jos.10:28 En aquel mismo día tomó Josué a Maceda, y la hirió a filo de espada, y mató a su rey; por completo los destruyó, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo al rey de Maceda como había hecho al rey de Jericó.  
Jos.10:29 Y de Maceda pasó Josué, y todo Israel con él, a Libna; y peleó contra Libna;  
Jos.10:30 y Jehová la entregó también a ella y a su rey en manos de Israel; y la hirió a filo de espada, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo a su rey de la manera como había hecho al rey de Jericó.  
Jos.10:31 Y Josué, y todo Israel con él, pasó de Libna a Laquis, y acampó cerca de ella, y la combatió;  
Jos.10:32 y Jehová entregó a Laquis en mano de Israel, y la tomó al día siguiente, y la hirió a filo de espada, con todo lo que en ella tenía vida, así como había hecho en Libna.  
Jos.10:33 Entonces Horam rey de Gezer subió en ayuda de Laquis; mas a él y a su pueblo destruyó Josué, hasta no dejar a ninguno de ellos.  
Jos.10:34 De Laquis pasó Josué, y todo Israel con él, a Eglón; y acamparon cerca de ella, y la combatieron;  
Jos.10:35 y la tomaron el mismo día, y la hirieron a filo de espada; y aquel día mató a todo lo que en ella tenía vida, como había hecho en Laquis.  
Jos.10:36 Subió luego Josué, y todo Israel con él, de Eglón a Hebrón, y la combatieron.  
Jos.10:37 Y tomándola, la hirieron a filo de espada, a su rey y a todas sus ciudades, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; como había hecho a Eglón, así la destruyeron con todo lo que en ella tenía vida.  
Jos.10:38 Después volvió Josué, y todo Israel con él, sobre Debir, y combatió contra ella;  
Jos.10:39 y la tomó, y a su rey, y a todas sus ciudades; y las hirieron a filo de espada, y destruyeron todo lo que allí dentro tenía vida, sin dejar nada; como había hecho a Hebrón, y como había hecho a Libna y a su rey, así hizo a Debir y a su rey.  
Jos.10:40 Hirió, pues, Josué toda la región de las montañas, del Neguev, de los llanos y de las laderas, y a todos sus reyes, sin dejar nada; todo lo que tenía vida lo mató, como Jehová Dios de Israel se lo había mandado.  
Jos.10:41 Y los hirió Josué desde Cades-barnea hasta Gaza, y toda la tierra de Gosén hasta Gabaón.  
Jos.10:42 Todos estos reyes y sus tierras los tomó Josué de una vez; porque Jehová el Dios de Israel peleaba por Israel.  
Jos.10:43 Y volvió Josué, y todo Israel con él, al campamento en Gilgal.  

Capítulo 11 

Derrota de la alianza de Jabín  

Jos.11:1 Cuando oyó esto Jabín rey de Hazor, envió mensaje a Jobab rey de Madón, al rey de Simrón, al rey de Acsaf,  
Jos.11:2 y a los reyes que estaban en la región del norte en las montañas, y en el Arabá al sur de Cineret, en los llanos, y en las regiones de Dor al occidente;  
Jos.11:3 y al cananeo que estaba al oriente y al occidente, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al jebuseo en las montañas, y al heveo al pie de Hermón en tierra de Mizpa.  
Jos.11:4 Estos salieron, y con ellos todos sus ejércitos, mucha gente, como la arena que está a la orilla del mar en multitud, con muchísimos caballos y carros de guerra.  
Jos.11:5 Todos estos reyes se unieron, y vinieron y acamparon unidos junto a las aguas de Merom, para pelear contra Israel.  
Jos.11:6 Mas Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos, porque mañana a esta hora yo entregaré a todos ellos muertos delante de Israel; desjarretarás sus caballos, y sus carros quemarás a fuego.  
Jos.11:7 Y Josué, y toda la gente de guerra con él, vino de repente contra ellos junto a las aguas de Merom.  
Jos.11:8 Y los entregó Jehová en manos de Israel, y los hirieron y los siguieron hasta Sidón la grande y hasta Misrefotmaim, y hasta el llano de Mizpa al oriente, hiriéndolos hasta que no les dejaron ninguno.  
Jos.11:9 Y Josué hizo con ellos como Jehová le había mandado: desjarretó sus caballos, y sus carros quemó a fuego.  
Jos.11:10 Y volviendo Josué, tomó en el mismo tiempo a Hazor, y mató a espada a su rey; pues Hazor había sido antes cabeza de todos estos reinos.  
Jos.11:11 Y mataron a espada todo cuanto en ella tenía vida, destruyéndolo por completo, sin quedar nada que respirase; y a Hazor pusieron fuego.  
Jos.11:12 Asimismo tomó Josué todas las ciudades de aquellos reyes, y a todos los reyes de ellas, y los hirió a filo de espada, y los destruyó, como Moisés siervo de Jehová lo había mandado.  
Jos.11:13 Pero a todas las ciudades que estaban sobre colinas, no las quemó Israel; únicamente a Hazor quemó Josué.  
Jos.11:14 Y los hijos de Israel tomaron para sí todo el botín y las bestias de aquellas ciudades; mas a todos los hombres hirieron a filo de espada hasta destruirlos, sin dejar alguno con vida.  
Jos.11:15 De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová había mandado a Moisés.  

Josué se apodera de toda la tierra  

Jos.11:16 Tomó, pues, Josué toda aquella tierra, las montañas, todo el Neguev, toda la tierra de Gosén, los llanos, el Arabá, las montañas de Israel y sus valles.  
Jos.11:17 Desde el monte Halac, que sube hacia Seir, hasta Baal-gad en la llanura del Líbano, a la falda del monte Hermón; tomó asimismo a todos sus reyes, y los hirió y mató.  
Jos.11:18 Por mucho tiempo tuvo guerra Josué con estos reyes.  
Jos.11:19 No hubo ciudad que hiciese paz con los hijos de Israel, salvo los heveos que moraban en Gabaón; todo lo tomaron en guerra.  
Jos.11:20 Porque esto vino de Jehová, que endurecía el corazón de ellos para que resistiesen con guerra a Israel, para destruirlos, y que no les fuese hecha misericordia, sino que fuesen desarraigados, como Jehová lo había mandado a Moisés. 
Jos.11:21 También en aquel tiempo vino Josué y destruyó a los anaceos de los montes de Hebrón, de Debir, de Anab, de todos los montes de Judá y de todos los montes de Israel; Josué los destruyó a ellos y a sus ciudades.  
Jos.11:22 Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en Asdod.  
Jos.11:23 Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra.


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Nacimiento de Juan el Bautista  

Luc.1:57 Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo.  
Luc.1:58 Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella.  
Luc.1:59 Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías;  
Luc.1:60 pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan.  
Luc.1:61 Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre.  
Luc.1:62 Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar.  
Luc.1:63 Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.  
Luc.1:64 Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios.  
Luc.1:65 Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.  
Luc.1:66 Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.  

Profecía de Zacarías  

Luc.1:67 Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:  
Luc.1:68   Bendito el Señor Dios de Israel,  
Que ha visitado y redimido a su pueblo,  
Luc.1:69   Y nos levantó un poderoso Salvador  
En la casa de David su siervo,  
Luc.1:70   Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;  
Luc.1:71   Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron;  
Luc.1:72   Para hacer misericordia con nuestros padres,  
Y acordarse de su santo pacto;  
Luc.1:73   Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,  
Que nos había de conceder  
Luc.1:74   Que, librados de nuestros enemigos,  
Sin temor le serviríamos  
Luc.1:75   En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.  
Luc.1:76   Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;  
Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos; 
Luc.1:77   Para dar conocimiento de salvación a su pueblo,  
Para perdón de sus pecados,  
Luc.1:78   Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,  
Con que nos visitó desde lo alto la aurora,  
Luc.1:79   Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;  
Para encaminar nuestros pies por camino de paz.  
Luc.1:80 Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel. 





Lecturas Matutinas de Spurgeon

MARZO 22.-

Orando humildes en tiempos de prueba.-

“Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando” (Mateo 26:39).-

Hay varias características instructivas en la oración del Salvador en su hora de prueba. Era, primero una oración a solas. Jesús se apartó aun de sus tres discípulos predilectos. Creyente, permaneces mucho a solas en oración, en especial en tiempo de prueba. La oración familiar, la colectiva, y en la iglesia no serán suficientes. Sin duda, son muy preciosas, pero el mejor incienso molido arderá en el incensario de tus devociones privadas, donde sólo oye el oído de Dios. Era, en segundo lugar, una oración humilde. Lucas dice que Jesús se arrodilló, pero Mateo dice que «se postró sobre su rostro». ¿Dónde, entonces, está tu lugar, humilde siervo del Maestro? ¡Qué polvo y ceniza debiera cubrir tu cabeza! La humildad nos da un buen apoyo en la oración. No hay esperanza de prevalecer con Dios a menos que nos humillemos para que El nos pueda ensalzar. Era, en tercer lugar, una oración filial. «Abba, Podre.» Presentar tu adopción en el día del juicio será para ti una fortaleza. Como individuo, no tienes derecho; por tu traición has perdido tus derechos, pero nada puede hacer perder el derecho que un hijo tiene a la protección del Padre. No temas decir: «¡Padre mío, oye mi clamor!». 
Observemos que ésta era también una oración perseverante. Oró tres veces. No ceses de orar hasta que prevalezcas. Sé como la viuda importuna cuyas continuas peticiones ganaron lo que no obtuvo su primera súplica. Persiste en la oración, velando en ella con hacimientos de gracia. 
Por fin, era una oración de resignación. «Empero no como yo quiero, sino como tú.» Cede tú, y Dios dará. Deja que sea como Dios quiera, y Dios determinará lo mejor. Conténtate con dejar tu plegaria en sus manos, pues El sabe cuándo dar y cómo dar, y qué dar y qué retener. 

Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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