Rom.8:26-(a) "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos..."
NUESTRA DEBILIDAD...
Alguien dijo una vez, cuando se le había dado una Biblia para que la leyera, que no había leído nunca un libro tan lleno de asesinatos, violaciones, incestos, traiciones y hasta canibalismo... Y hemos de decir que tiene razón, pues la Palabra de Dios nos revela la verdad que hay en nuestros corazones, así como cuando somos concebidos, nos es asignada un alma, una habilidad y un ángel, a causa de venir amasados en el pecado, también marca los rasgos de la serpiente sobre el corazón del ser humano, poseyendo concupiscencias que les son propias, ora unos así y otros de otra índoles, no todos los seres humanos tienen las mismas inclinaciones carnales, marcas estas que están a la vista del enemigo de nuestras almas para ejercer su tentación particular a cada uno... Aún las peticiones que hacemos a Dios, pueden estar apoyadas por una necesidad encubierta y creada por el mismo infierno, creemos y consultamos y analizamos y vemos que debe ser así y así pedimos a Dios y no nos damos cuenta que estamos pidiendo mal, en nuestra debilidad...
Los discípulos, no podían acompañar a Jesús en la oración cuando el Getsemaní, se dormían, pero el Señor les decía en Mar.14:38 "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil". Nos encontramos con la debilidad de la carne, alguien interpretaba el versículo de Luc.12:52 "Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres". Que esos tres son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que se encuentran luchando por la salvación del hombre contra la Carne aliada con las circunstancias de la vida, y allí reside nuestra debilidad, el cuerpo de carne que formado para ser templo del Espíritu Santo, se encuentra siendo la residencia de nuestra debilidad, pero claro, siempre le decimos "que va a hacer, es la carne...", pero en realidad no es la carne, sino el alma que se lía con las cosas que no pertenecen a la Vida y a la piedad... Pues ¿quiere la carne beber alcohol, dado que el cuerpo y mente dan síntomas de no poder llevar esas sustancias en el ser?, lo mismo que el cigarrillo, lo mismo que un niño adicto a los juegos electrónicos, ¿Quiere el cuerpo permanecer inmóvil, sentado? ¿es natural ello en un niño? no, su carne, su cuerpo necesita correr, trepar, hacer cosas al sol y al aire, pero el alma se debilita enredándose en artimañas de las que no puede salir...
Pero gracias sean dadas a Dios, que hay uno que nos puede ayudar, y ese es el Espíritu Santo de Dios, que avanza sobre nuestra debilidad, levanta una columna aquí y reedifica otro muro allá, lo oscuro se vuelve brillante, nuestra huella profunda se llena de oro finísimo, como cuando se para un ex borracho o un ex adicto y testifica diciendo de donde lo sacó el Señor, y que ahora está sentado, vestido y en su juicio cabal a los pes del Salvador... Oh!! que ayudador incansable que es el Espíritu Santo... Cuantos nos habríamos quedado en el camino, cuantos estaríamos peor que aquel que encontró el Buen Samaritano, muchos ya seríamos calaveras si no fuese por aquel ayudador, inspirador, que viene una y otra vez a nuestra vida... No sabemos ni como pedir, nuestro clamor se asemeja al ladrido desesperado de los perros rabiosos, echando culpas y victimizándonos, pero allí está el Espíritu Santo para recibir esa oración, irrespetuosa, irreverente sin sentido de lo que realmente necesitamos y nos auxilia en nuestra debilidad...
Cuando ya no queremos seguir adelante, ya estamos cansados de luchar, queremos entregar la armadura y desertar, sentarnos bajo el enebro, como Elías, "basta ya Señor, yo no soy mejor que mis padres...", Allí, en nuestra debilidad, viene para ayudarnos el todopoderoso y tierno Espíritu Santo... Ya comente en un escrito lo que hacían algunas madres cuando la guerra entre las tribus de Utus y Tutsis en Uganda, una tribu consiguió armas y comenzó un exterminio contra los machetes cuchillos y flechas, había campamentos donde huir para no ser muertos, las madres llevaban a sus hijos kilómetros y kilómetros con sus niños caminando, los mas bebes alzados, pero los que caminaban, por el cansancio, la sed y el hambre, preferían tirarse a dormir y no despertar ya mas, no querían caminar, pero las madres los levantaban y casi a las rastras los hacían caminar para llegar hasta el campamento para salvar sus vidas... Así también el Espíritu Santo, creo que me quedo corto con el ejemplo, nos tiene que levantar, el que suscribe estas lineas, mas de una vez ha sufrido reveces como para no seguir mas, pidiendo que el Señor llame a otros por sentirme insuficiente, bajar los brazos, la visión del "no se puede" llega a nuestro horizonte... Pero no obstante me levanto y es que voy como flotando en el aire para realizar la tarea de donde vuelvo lleno de alegría, y se que alguien me ha tomado en sus brazos, alguien me habla al oído espiritual, no lo percibo con la mente, sino en el espíritu, me dice, "Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo". Is.41:13.- ¡Gloria sea a Su santísimo Nombre!!! ahora y por la eternidad amén.-
LECTURA BÍBLICA DE HOY
La Biblia en un Año
Capítulo 11
La grandeza de Jehová
Deut.11:1 Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.
Deut.11:2 Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido,
Deut.11:3 y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra;
Deut.11:4 y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros; cómo precipitó las aguas del Mar Rojo sobre ellos, cuando venían tras vosotros y Jehová los destruyó hasta hoy;
Deut.11:5 y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar;
Deut.11:6 y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubén; cómo abrió su boca la tierra, y los tragó con sus familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de todo Israel.
Deut.11:7 Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho.
Bendiciones de la Tierra Prometida
Deut.11:8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla;
Deut.11:9 y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, de la cual juró Jehová a vuestros padres, que había de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.
Deut.11:10 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.
Deut.11:11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;
Deut.11:12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.
Deut.11:13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma,
Deut.11:14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.
Deut.11:15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás.
Deut.11:16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos;
Deut.11:17 y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.
Deut.11:18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.
Deut.11:19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes,
Deut.11:20 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas;
Deut.11:21 para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.
Deut.11:22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él,
Deut.11:23 Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros.
Deut.11:24 Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.
Deut.11:25 Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.
Deut.11:26 He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición:
Deut.11:27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy,
Deut.11:28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.
Deut.11:29 Y cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal,
Deut.11:30 los cuales están al otro lado del Jordán, tras el camino del occidente en la tierra del cananeo, que habita en el Arabá frente a Gilgal, junto al encinar de More.
Deut.11:31 Porque vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la tomaréis, y habitaréis en ella.
Deut.11:32 Cuidaréis, pues, de cumplir todos los estatutos y decretos que yo presento hoy delante de vosotros.
Capítulo 12.-
El santuario único
Deut.12:1 Estos son los estatutos y decretos que cuidaréis de poner por obra en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para que tomes posesión de ella, todos los días que vosotros viviereis sobre la tierra.
Deut.12:2 Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso.
Deut.12:3 Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar.
Deut.12:4 No haréis así a Jehová vuestro Dios,
Deut.12:5 sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis.
Deut.12:6 Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas;
Deut.12:7 y comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra de vuestras manos en la cual Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
Deut.12:8 No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece,
Deut.12:9 porque hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad que os da Jehová vuestro Dios.
Deut.12:10 Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar; y él os dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros.
Deut.12:11 Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehová.
Deut.12:12 Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que habite en vuestras poblaciones; por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros.
Deut.12:13 Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres;
Deut.12:14 sino que en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando.
Deut.12:15 Con todo, podrás matar y comer carne en todas tus poblaciones conforme a tu deseo, según la bendición que Jehová tu Dios te haya dado; el inmundo y el limpio la podrá comer, como la de gacela o de ciervo.
Deut.12:16 Solamente que sangre no comeréis; sobre la tierra la derramaréis como agua.
Deut.12:17 Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos;
Deut.12:18 sino que delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones; te alegrarás delante de Jehová tu Dios de toda la obra de tus manos.
Deut.12:19 Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre la tierra.
Deut.12:20 Cuando Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como él te ha dicho, y tú dijeres: Comeré carne, porque deseaste comerla, conforme a lo que deseaste podrás comer.
Deut.12:21 Si estuviere lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios escogiere para poner allí su nombre, podrás matar de tus vacas y de tus ovejas que Jehová te hubiere dado, como te he mandado yo, y comerás en tus puertas según todo lo que deseares.
Deut.12:22 Lo mismo que se come la gacela y el ciervo, así las podrás comer; el inmundo y el limpio podrán comer también de ellas.
Deut.12:23 Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne.
Deut.12:24 No la comerás; en tierra la derramarás como agua.
Deut.12:25 No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, cuando hicieres lo recto ante los ojos de Jehová.
Deut.12:26 Pero las cosas que hubieres consagrado, y tus votos, las tomarás, y vendrás con ellas al lugar que Jehová hubiere escogido;
Deut.12:27 y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehová tu Dios; y la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y podrás comer la carne.
Deut.12:28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.
Advertencias contra la idolatría
Deut.12:29 Cuando Jehová tu Dios haya destruido delante de ti las naciones adonde tú vas para poseerlas, y las heredes, y habites en su tierra,
Deut.12:30 guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré.
Deut.12:31 No harás así a Jehová tu Dios; porque toda cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses.
Deut.12:32 Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.
Capítulo 13
Deut.13:1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios,
Deut.13:2 y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles;
Deut.13:3 no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.
Deut.13:4 En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.
Deut.13:5 Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti.
Deut.13:6 Si te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis,
Deut.13:7 de los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella;
Deut.13:8 no consentirás con él, ni le prestarás oído; ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni lo encubrirás,
Deut.13:9 sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre él para matarle, y después la mano de todo el pueblo.
Deut.13:10 Le apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
Deut.13:11 para que todo Israel oiga, y tema, y no vuelva a hacer en medio de ti cosa semejante a esta.
Deut.13:12 Si oyeres que se dice de alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da para vivir en ellas,
Deut.13:13 que han salido de en medio de ti hombres impíos que han instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no conocisteis;
Deut.13:14 tú inquirirás, y buscarás y preguntarás con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación se hizo en medio de ti,
Deut.13:15 irremisiblemente herirás a filo de espada a los moradores de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella hubiere, y también matarás sus ganados a filo de espada.
Deut.13:16 Y juntarás todo su botín en medio de la plaza, y consumirás con fuego la ciudad y todo su botín, todo ello, como holocausto a Jehová tu Dios, y llegará a ser un montón de ruinas para siempre; nunca más será edificada.
Deut.13:17 Y no se pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres,
Deut.13:18 cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios.
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Capítulo 12
Los labradores malvados (Mt. 21. 33-46; Lc. 20. 9-19)
Mar.12:1 Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.
Mar.12:2 Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña.
Mar.12:3 Mas ellos, tomándole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.
Mar.12:4 Volvió a enviarles otro siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron afrentado.
Mar.12:5 Volvió a enviar otro, y a éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros.
Mar.12:6 Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo.
Mar.12:7 Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.
Mar.12:8 Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña.
Mar.12:9 ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros.
Mar.12:10 ¿Ni aun esta escritura habéis leído:
La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo;
Mar.12:11 El Señor ha hecho esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?
Mar.12:12 Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron.
La cuestión del tributo (Mt. 22. 15-22; Lc. 20. 20-26)
Mar.12:13 Y le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.
Mar.12:14 Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?
Mar.12:15 Mas él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea.
Mar.12:16 Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César.
Mar.12:17 Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él.
La pregunta sobre la resurrección (Mt. 22. 23-33; Lc. 20. 27-40)
Mar.12:18 Entonces vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:
Mar.12:19 Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de alguno muriere y dejare esposa, pero no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano.
Mar.12:20 Hubo siete hermanos; el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.
Mar.12:21 Y el segundo se casó con ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera.
Mar.12:22 Y así los siete, y no dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer.
Mar.12:23 En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?
Mar.12:24 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?
Mar.12:25 Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos.
Mar.12:26 Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?
Mar.12:27 Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.
Lecturas Matutinas de Spurgeon.-
MARZO 10.-
La prosperidad en todo es una gran desgracia.-
“En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido” (Salmos 30:6).-
«Moab sobre sus heces ha estado reposado, y no fue trasegado de vaso en vaso.» Da riquezas a un hombre, deja que sus naves lleven de continuo ricas cargas a su hogar, que tanto el viento como el oleaje lo favorezcan para llevar sus barcos a través de los océanos, que sus campos produzcan abundantemente, que el tiempo le sea propicio para sus cosechas, que tenga ininterrumpidos progresos, que figure entre los hombres como un próspero comerciante que siempre goza salud. Déjale andar por el mundo con nervios vigorosos y con ojos radiantes y vivir felizmente. Concédele un espíritu alegre y haz que el canto esté siempre en sus labios y que sus ojos estén siempre centelleando de gozo. La consecuencia natural de toda esta vida fácil (aunque él sea el mejor de los cristianos) será el engreimiento. El mismo David dijo: «No seré jamás conmovido», y nosotros no somos mejores que él. ¡Ojo con los lugares llanos del camino! Si caminas por ellos; o si, al contrario, caminas por lugares escabrosos, da, de cualquier modo, gracias a Dios. Si Dios nos meciera siempre en la cuna de la prosperidad; si nos mimara en el regazo de la fortuna; si no tuviéramos ni una mancha en la columna de alabastro; si no hubiera ni una nubecilla en el firmamento; si no tuviéramos algunas gotas amargas en el vino de esta vida, nos llegaríamos a intoxicar con el placer, pensaríamos «estar firmes». Y, en efecto, estaríamos firmes, pero lo estaríamos como sobre una cumbre; y así, a semejanza de un hombre dormido sobre un mástil, peligraríamos a cada momento. Bendigamos a Dios por nuestras aflicciones; ensalcemos su nombre por las pérdidas de nuestros bienes, pues nos damos cuenta de que si no nos hubiera corregido así, podríamos haber llegado a sentirnos demasiado seguros. La continua prosperidad en las cosas de esta vida es una gran desgracia.
Saludo con la Paz de nuestro Señor Jesucristo

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